Además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual), afectivo (inteligencia emocional), psicomotriz, y social del niño y adquiere una particular trascendencia en la formación del carácter y los hábitos del niño
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AGOSTO: Jugar no es un lujo, sino una necesidad

 

EL JUEGO INFANTIL

El juego se considera una pieza clave en el desarrollo integral infantil, ya que guarda conexiones sistemáticas con lo que no es juego, es decir, con el desarrollo del hombre en otros planos como son la creatividad, la solución de problemas, el aprendizaje de papeles sociales…, esto es, con numerosos fenómenos cognoscitivos y sociales.

Además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual), afectivo (inteligencia emocional), psicomotriz, y social del niño y adquiere una particular trascendencia en la formación del carácter y los hábitos del niño. Mediante la actividad lúdica, además el niño afirma su personalidad, pensamiento creativo, desarrolla su imaginación y enriquece sus vínculos y manifestaciones sociales.

CARACTERÍSTICAS DEL JUEGO INFANTIL

Lo primero que define el juego es el placer, el juego siempre es divertido y generalmente suscita excitación y hace aparecer signos de alegría. Cada tipo de juego genera distintos tipos de placer: es placer de ser causa, de provocar efectos, placer sensomotriz, placer de crear y destruir sin culpa… en definitiva, placer de interactuar y compartir.

De la misma manera el juego es una experiencia de libertad ya que se produce sobre un fondo psíquico caracterizado por libertad de elección. Es una actividad voluntaria libremente elegida que no admite imposiciones externas. Aunque cuando el juego es grupal tiene que acatar las reglas del juego.

Así mismo el juego es una actividad que implica acción y participación activa. Los niños que juegan, se mueven, corren, se desplazan, ejecutan acciones… razones por las cuales están en constante actividad física y mental.

Los niños no juegan para entretenerse, ni para dejarnos tiempo libre, sino porque es el medio por el que comprenden cómo es el mundo y se integran en él, es decir, empiezan a comprender como funcionan las cosas, lo que puede o no hacerse con ellas, descubren que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos.

Se considera la ficción como un elemento constitutivo del juego. Jugar es el “como sí” de la realidad, teniendo al mismo tiempo conciencia de ficción. La ficción implica oposición con la función de lo real y le permite al niño liberarse de las imposiciones que lo real le impone para actuar y funcionar con sus propias normas y reglas que a sí mismo se impone.

El juego es una actividad seria, porque en ella se activan todos los recursos y capacidades de la personalidad. El juego para el niño es el equivalente al trabajo del adulto. Por los aciertos en el juego mejora su autoestima, es un mecanismo de autoafirmación de la personalidad.

Aunque el juego se pueda ver como una forma de descanso y ausencia de esfuerzo, podemos observar que este puede implicar un gran esfuerzo. Muchos juegos poseen reglas severas, y actividades costosas que buscan dificultad, mientras en otras ocasiones transcurren en medio de tranquilas repeticiones y sin otra intención que la obtención de placer.

CONTRIBUCIONES DEL JUEGO PARA EL DESARROLLO INFANTIL

  • Desarrollo cognitivo

El juego pone en marcha las habilidades cognitivas del niño, en cuanto le permiten comprender su entorno y desarrollar su pensamiento.
Jugando, el niño aprende porque obtiene nuevas experiencias, porque es una oportunidad de cometer aciertos y errores, de aplicar sus conocimientos y de resolver problemas. El juego estimula el desarrollo de las capacidades de pensamiento, atención, memoria, imaginación y creatividad infantil, estimula la discriminación fantasía-realidad. El juego es comunicación y facilita el desarrollo del lenguaje.

En el plano intelectual, el desarrollo del juego de simulación o ficción incorpora muchas tendencias del desarrollo cognitivo, todas ellas relacionadas con el desarrollo de un pensamiento menos concreto y más coordinado y abstracto.

Por ejemplo, un niño juega con una granja, animales, figuras… ira conociendo las piezas del juego, descubrirá los diferentes tipos de animales, comprenderá cómo funcionan los objetos (rodar el tractor, abrir la puerta de la graja) y también aprenderá utilizarlos adecuadamente.

  • Desarrollo social

Desde el punto de vista social, por el juego el niño toma contacto con sus iguales, y esto le ayuda a ir conociendo a las personas que le rodean, aprender normas de comportamiento (los rudimientos de reciprocidad – dar y recibir- y de la empatía) y a descubrirse así mismo en el marco de estos intercambios.

Por ejemplo, el niño puede jugar solo con los juegos (la granja, el garaje, los coches, animales…) pero cuando algún compañero participa en su actividad, es la ocasión de compartir, de tener en cuenta a los otros, de comunicarse. Le permite, en definitiva, relacionarse con los otros.

  • Desarrollo emocional

El niño decide la historia de los personajes de su juego: lo que hacen, durante cuánto tiempo, de qué manera, quien está implicado. Además, les presta sus sentimientos y sus emociones. Por otra parte, el equilibrio emocional que se consigue con el juego es un estado placentero que siempre se tiende a buscar. Cuando el niño juega de forma simbólica, defórmala realidad, adaptándola a sus deseos.

Por ejemplo, en el juego simbólico de los médicos, el niño que tiene miedo a este profesional podrá, a través del juego, trasladar el miedo que siete al muñeco que esta utilizando como paciente y consolarle al igual que le hacen a él.

  • Desarrollo psicomotor

Desde el punto de vista psicomotriz, el juego potencia el desarrollo del cuerpo y de los sentidos. La fuerza, el control muscular, el equilibrio, la percepción y la confianza en el uso del cuerpo, se sirven para su desenvolvimiento de las actividades lúdicas.

A través del juego se desarrollan funciones psicomotrices tales como:

  • El desarrollo de la motricidad gruesa y fina: coordinación dinámica global, equilibrio, la precisión de movimientos, la fuerza muscular, el control motor o la resistencia.
  • El desarrollo de las capacidades sensoriales como: estructuración del esquema corporal (noción de las partes del cuerpo, de la lateralidad, del eje central de simetría) percepción espacio-visual (percepción visual, noción de dirección, orientación espacial), percepción rítmico-temporal (percepción auditiva, ritmo, noción de tiempo), percepción táctil, percepción olfativa y percepción gustativa.
  • Por ejemplo, el bebe que está sentado y quiere coger un objeto que está lejos tiene que gatear hasta llegar a él, utilizar sus músculos mayores, su motricidad gruesa. Al coger el objeto, el niño utiliza los pequeños músculos de las manos, lo que se conoce como la motricidad fina. Asimismo, ejercita la coordinación óculo-manual para fijarse en un objeto y llegar a cogerlo con la mano.El deseo de alcanzar el objeto deseado le lleva a practicar los distintos modos de sujeción, a planificar coordinar sus movimientos y a desarrollar sus reacciones de protección. Por tanto, el desarrollo psicomotor es algo que el niño va a ir producción a través de su deseo de actuar sobre el entorno, de poner en marcha sus capacidades motoras y de sr cada vez más competente.

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