Dejar el pañal sin traumas
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MAYO: Ayuda a tu hijo a dejar el pañal sin traumas

Muchos padres se plantean cuando es la hora de dejar los pañales, pero… No es del todo cierto que los niños dejen el pañal. Más bien son los padres quienes se lo quitan, normalmente por una cuestión de comodidad (para ellos y para nosotros) y de urgencia del sistema (pues al colegio no pueden llevar pañal).
Dicho momento no es nada fácil para tu pequeño y seguramente le vendrá bien un poco de ayuda por tu parte. ¿Qué puedes hacer? Te explicamos lo que sí funciona con las siguientes recomendaciones.

1. Ten en cuenta que el pañal se lo pusimos nosotros

Los niños nacen sin pañal y, según dónde nazcan, se les pone un pañal nada más salir del vientre de su madre, o se les pone otra cosa, o nada. En nuestro medio hay pañales y la mayoría hacemos uso de ellos por comodidad.

En China, por ejemplo, muchos niños van con los pantalones abiertos , haciendo sus necesidades allí donde les pilla. En otros países los padres les enseñan, ya desde bebés, a relajar los esfínteres mediante un condicionamiento, mediante una comunicación: el bebé hace gestos para mostrar a los padres que quiere hacer pipí o caca y cuando los padres dan “permiso” lo hacen.

Ya que nosotros les acostumbramos a ellos desde el primer día a no preocuparse por sus esfínteres hasta que les quitamos el pañal por decisión propia (nuestra), debemos respetar en todo momento al niño en el proceso, sin presiones de ningún tipo, sin malas palabras y sin prisas.

2. Espera el momento adecuado

Todos los niños no están preparados para dejar los pañales a la misma edad. Es cierto que la mayoría desarrollan las destrezas necesarias para ir al baño solo en algún momento entre los 18 y los 24 meses. Pero ten en cuenta que hay niños que no están preparados hasta que tienen casi 3 años, o incluso 4.

Es importante conocer que a los 30 meses de edad (2 años y medio) sólo el 50% de los niños controlan los esfínteres. A los 3 años lo hace el 75% de los niños. A los 42 meses (3 años y medio) los controlan el 95%. O sea, si alguien me preguntara cuándo controlan los niños los esfínteres, cuándo hay que quitarles el pañal, yo diría esa edad: “a los 3 años y medio, que es cuando la mayoría son capaces de dejar el pañal con éxito”.

Estas son las señales físicas y cognitivas que te dirán si tu hijo puede empezar a ir al baño solito y dejar los pañales de lado:

  • Orina bastante de una sola vez.
  • No moja el pañal durante períodos de al menos 3 o 4 horas.
  • Hace caca regularmente con deposiciones blandas y bien formadas.
  • Tiene equilibrio y coordinación para caminar y correr.
  • Es capaz de sentarse y mantenerse en la misma posición entre 2 y 5 minutos.
  • Puede subirse y bajarse los pantalones solo.
  • Le molesta tener sucio el pañal.
  • Trata de imitar a los adultos cuando van al baño.
  • Demuestra físicamente que está haciendo sus necesidades.
  • Da nombre (aunque sea uno inventado por él) a las cacas y la orina.
  • Identifica las señales físicas que le indican que tiene que hacer sus necesidades y es capaz de decírtelo antes de hacerlo.
  • No dice a todo que no, en general se muestra cooperativo.
  • Se muestra independiente y orgulloso de sus logros.
  • No parece resistirse a aprender a usar el orinal infantil.
  • Obedece instrucciones sencillas.
  • Si empiezas a enseñarle y después de 3 meses sigues sin obtener buenos resultados, quiere decir que en realidad tu hijo no estaba preparado. Espera algunas semanas y vuelve a intentarlo.

3. Haz planes, pero sé flexible

Lo primero es pensar y planear cómo quieres llevar a cabo el aprendizaje de dejar los pañales, antes incluso de comprar el orinal infantil. Decide cuándo y cómo empezar, si le vas a dar premios o incentivos, qué harás cuando tu niño tenga algún accidente y cómo sabrás si es mejor probar en otro momento.

En cualquier caso, tu plan debe dejar margen para los cambios, porque tendrás que ser flexible. No puedes saber de antemano cómo reaccionará tu niño, ni qué técnicas le funcionarán mejor. Al igual que otras etapas importantes del desarrollo de los niños, la vía hacia el éxito no tiene por qué ser lineal, tu niño podría empezar muy bien y luego volver atrás.

Elabora un plan definitivo y que puedan seguir todas las personas que cuiden a tu niño familiares, cuidadora, colegio…).

4. Ten paciencia y no te enfades

¿Te encantaría que tu hijo aprendiera a ir al baño solo de un día para otro? Pues claro, ¡a quién no! Pero la realidad es que es algo que suele llevar bastante tiempo. Hay niños que tardan semanas o incluso meses en aprender, sobre todo a dormir toda la noche sin pañales. Nunca intentes presionar a tu niño para que vaya más rápido de lo que puede, dejará los pañales a su propio ritmo, de forma natural. Tú puedes motivarlo cariñosamente, recordarle que use el orinal y haciéndole saber que te alegras cuando lo haga bien. Pero si tu hijo no avanza o retrocede, no insistas demasiado.

5. Acepta el hecho de que habrá “accidentes”

Es prácticamente imposible que un niño al dejar de usar pañales durante el día y la noche sin mojar la ropa alguna vez. En esos casos, no te enfades ni le regañes, recuerda que hasta hace muy poco para él era lo más normal del mundo hacerse pipí o caca encima. Además, los músculos que necesita para controlar este proceso los acaba de desarrollar, es natural que le cueste dominar una habilidad tan nueva. Con el tiempo, tu niño no mojará ni la ropa ni la cama, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo tranquilamente cuando se equivoque y sugerirle que la próxima vez intente utilizar su orinal.

6. Explicale de qué va todo esto

Obviamente, hay que hablar de los cambios, de qué sucede a partir de esos cambios y de qué esperamos de ellos. Explicar qué es el pipí, qué es la caca, cuando la hagan por el suelo llamarlo por su nombre (evitad, por cierto, llamar caca a cosas que no lo son), decirles que si lo hacen en el suelo manchan, y hay que limpiarlo, y que no pasa nada, porque nosotros lo limpiamos, pero que pueden hacerlo en el retrete o el orinal para que así sea más fácil. Que a la próxima nos pueden avisar antes de hacerlo y así les llevamos a que lo hagan ahí.

7. Dale opciones para que escoja

Si el orinal no les motiva o si el retrete les da miedo (hay niños a los que les da miedo un agujero tan grande, con agua al fondo, que hace mucho ruido y que se traga las cosas) podemos seguir utilizando el pañal. Lo importante es que controlen, es decir, que sean capaces de decir “tengo pipí” o “tengo caca” y hacerlo ahí donde quieran. Puede ser el orinal, puede ser el retrete y puede ser, por qué no, un pañal. Nos avisan, se lo ponemos, lo hacen y lo quitamos. Ya habrá tiempo de trabajar el “cariño” hacia el orinal o el retrete.

8. Elógialo cuando lo haga bien

Tu hijo siempre espera de ti “refuerzos positivos”, o dicho de otra forma, señales de aprobación y reconocimiento de sus logros. ¿Qué te cuesta dárselos? Cada vez que tu niño trate de usar el orinal, o a medida que avance en su aprendizaje (aunque no lo consiga por completo), hazle saber que lo está haciendo bien y que estás orgullosa de él. Tampoco exageres, porque un exceso de elogios lo puede poner nervioso e incluso provocarle miedo a fallar.

9. Olvídate de los conceptos “mayor”, “pequeño”, “bebé”, “niño grande”…

Suelen utilizarse mucho como para convencer a los niños de que ya tienen que hacer sus necesidades en un orinal o en un retrete: “Venga, que ahora ya no eres un bebé, ahora eres mayor, ya tienes que hacer pipí aquí” o “los niños grandes no hacen caca en el pañal”. Olvidadlos porque una persona demuestra su madurez con sus actos, no con su edad. Nuestro hijo será “mayor” cuando se comporte como un niño mayor, no cuando nosotros le digamos que lo es y que, por ello, debe comportarse así. No hay ninguna necesidad de decir a los niños lo mayores o pequeños que son, pero si como padres quisiéramos hacerlo, es mejor comentarlo cuando ya controle los esfínteres: “Jo, qué mayor te has hecho, ya no llevas pañal”.

Si jugamos a hacer comparaciones y a presionar con cosas así corremos el riesgo de que se sienta ridiculizado o fracasado. ¿Y si después de decirle ya eres mayor, ya tienes que dejar el pañal, no puede? ¿Y si no es capaz de controlar el pipí ni la caca y sigue haciéndoselo encima? ¿No estaremos confirmándole que sigue siendo un bebé? Y a todo esto, ¿qué tienen de malo los bebés? Mejor no entrar en ese juego.

10. Aprovecha el verano para dejarle desnudo

No hace falta que los pañales se quiten en verano. Puede hacerse en cualquier momento del año, pero es mucho más fácil ahora porque hace calor y pueden ir desnudos. Si les quitas el pañal pero les pones la ropa interior y unos pantalones, vestido o falda, se van a manchar enteros. Los primeros días quizás no les importe, pero es posible que luego se enfaden por llenarse la ropa y las piernas de pipí y caca y es más posible también que, a medida que pasan los días, los padres nos empecemos a impacientar y a cansar de andar limpiando caca de todas partes (no es fácil quitar un calzoncillo lleno de caca de un niño que llora y se mueve tratando de huir de ti), y acabemos por decirles cosas que no queremos ni debemos. Así que vale más dejarlos desnudos por casa y que hagan lo que quieran donde quieran. Así aprovechamos para explicar qué han hecho, cómo ha sucedido y dónde deberían hacerlo (y nosotros lo limpiamos en nada).

11. Si todo va mal, vuelve a poner el pañal

No hay presión. No debéis tenerla y no debe tenerla el niño. El niño tiene que ir a hacer lo que haga falta cuando él diga que tiene que hacer algo. Si no lo dice, pues a otra cosa. Si pasan los días y no avisa. Si vemos que no avanza. Si vemos que no estamos consiguiendo nada, habrá quien diga “debéis seguir, ya que habéis empezado, porque a veces tardan semanas y meses”, pero yo os diré lo contrario: semanas y meses tardará si no está preparado, hasta que llegue el día en que por fin lo haga, no por haberlo aprendido, sino porque ha llegado el día. Para ahorrarle decenas de escapes y a vosotros decenas de pipís y cacas por cualquier parte, le volvéis a poner el pañal y más adelante lo volvéis a intentar. Y no, poner el pañal de nuevo no es ir hacia atrás, porque “para ir hacia atrás, primero hay que hacia adelante”, y un niño que no ha controlado en ningún momento los esfínteres no ha hecho ningún progreso.

¿Cuándo le quitamos el pañal por la noche?

El pañal de la noche se quita cuando por la mañana está seco, es decir, cuando ya controlan el pipí por las noches.

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