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Los niños se adaptan a todo

Estamos viviendo tiempos muy difíciles, en los que como padres estamos muy preocupados por todas las informaciones tan preocupantes acerca de nuestros hijos. Pero realmente no se están dando desde el enfoque correcto, sino desde este Estado de Alarma.

Desde mi propia experiencia y lo que hablo con la gente de mi alrededor, los niños nos están sorprendido, “se están portando bien”, “no se han quejado ni una sola vez de esta situación”, “están jugando más que nunca con sus hermanos”… y no nos hemos parado a pensar en ello. La razón es porque los niños se adaptan a todo. Pero como padres tenemos un papel muy importante para que esto ocurra, porque para ello necesitan sentirse queridos, apoyados y seguros. La realidad negativa esta ahí, no esta en nuestra mano poder cambiarla, pero los beneficios sí dependen absolutamente de nosotros, de nuestra actitud.

De golpe, hemos pasado de una situación controlada, que conocíamos y a la que estábamos acostumbrados, a una situación nueva, desconocida y que nos genera mucha incertidumbre.   Si os fijáis, los primeros días eran un caos, parecía imposible organizarse, pero ¿a que ahora estáis un poco más calmados? La situación no ha cambiado, sino que hemos aprendido a adaptarnos. Como adultos nos cuesta un poco más, pero también podemos lograrlo.

Los padres seguimos siendo su guía (somos el referente al que acogerse) pero también el filtro entre el exterior y la casa. Los niños observan, interpretan a su manera y reaccionan. Es decir, nos observan cómo estamos actuando, nuestros miedos, inseguridades y dudas, si estamos nerviosos, agobiados, tristes… qué hablamos, las noticias que vemos… llegan a sus propias conclusiones de lo que nos está ocurriendo y actúan en consecuencia.

El cerebro no está preparado para la incertidumbre, para el no saber, sino que necesita saber para poder controlar porque eso le da seguridad. Por este motivo, muchos padres se preguntan cómo deben explicar a sus hijos esta situación. No existe una fórmula mágica que sirva para todos, pero si unas pautas que se pueden tener en cuenta. Como padres no debemos sobreproteger ni sobreinformar a nuestros hijos, depende de la edad y curiosidad que tengan cada uno. Lo que sí podemos explicarles es que siempre vamos a estar con ellos, que los amigos siguen ahí y también el colegio… esas cosas no van a cambiar. Evitar decir “no sé” porque les genera inseguridad (somos su referente, nos tienen en un altar y eso les asustaría), transformándolo en algo que puedan entender sin mentir (ej. Si te pregunta cuando va a volver al colegio, contestarle que posiblemente en mayo. Se hace una idea de que si va a volver a las cosas que conoce, aunque no sabe la fecha exacta y eso es lo que nos han dicho a nosotros). También es importante dosificar la información del exterior,  explicándoles aquello que les vaya a aportar algo. Con toda esta información, los niños quieren sentirse útiles, sentirse partícipes y tenidos en cuenta. Pueden ayudar y colaborar en función de su edad, esto mejora su autoestima, crea una mayor autonomía y nos sirve para recordar sus responsabilidades y ser generosos.

Una forma de conseguir calma en casa es a través de los hábitos. Lo ideal sería “mantenerlos lo más parecidos posibles a su rutina habitual”. Pero esto es casi imposible en la mayoría de los hogares, por lo que cada familia debe organizarse como pueda, pero organizarse. Imaginaros una torre de control, si tienen todos los vuelos organizados, con sus horarios, todo va fenomenal, pero si se empiezan a descuadrar los horarios, genera mucho estrés y puede llevar a accidentes, por lo que hay que evitar los descontroles. Además, los hábitos ayudan a los niños porque pueden prever lo que va a ocurrir, les ayuda a tolerar mejor la frustración y mejora la capacidad de aguantar. Esto implica explicar los horarios, recordárselos y valorar sus esfuerzos. Si enseñamos a aguantar con una sonrisa, les estamos enseñando a ser resilientes, a controlar mejor el miedo y el pensamiento crítico. Pero en este momento debemos ser menos estrictos, hay que mantener las normas familiares de convivencia, pero con un margen ya que no estamos acostumbrados a vivir las 24 horas del día todos juntos, sin ninguna vía de escape positiva del exterior.

La actividad física es fundamental. Los expertos hablan de 2 sesiones de 30 min (una por la mañana y otra por la tarde), lo que resulta algo complicado para todos aquellos que no disponemos de jardines o terrazas. Sin embargo, la actividad física no se resume solo a correr, puede ser bailar, hacer juegos que no necesiten estar sentados… esto ayuda a evitar estados depresivos y de ansiedad y mejora la autoestima, ya que liberamos dopamina que es la encargada de nuestro bienestar, haciendo que estemos más activos, alegres y mejora nuestra atención. Por eso, sería interesante que los niños lo hicieran antes de estudiar.

Con respecto al tema de estudiar que preocupa tanto a los padres, he podido hablar con profesores y psicólogos y ambos tienen clara cuál es la prioridad en este momento: el bienestar emocional de los niños, que requiere un aprendizaje. El resto de asignaturas (mate, lengua…) son importantísimas, pero se pueden aprender en cualquier momento. Ahora pueden aprender de la experiencia que están viviendo. Son una generación que pueden tener muchas oportunidades, adaptarse a los cambios, aprender a utilizar los recursos de los que disponen, desarrollar su imaginación, tolerar mejor la frustración… son aprendizajes para el día de mañana y serán adultos más resolutivos que nosotros.  Como dicen los profesores, evitar hablar de “un año perdido”, un curso escolar estudian un número de cosas nuevas, unos niños lo aprenden a la primera y a otros les cuesta un poco más, pero la rutina escolar se basa en repetición, repetición y repetición. Los deberes no dejan de ser una repetición más de los aprendizajes adquiridos. Nuestro papel no es ser profesores sino meros ayudantes, pero que si no podemos dedicarles ese tiempo (por el motivo que sea), no pasa nada. Se supone que para eso están las autoridades y los expertos que van a velar por el curriculum escolar de nuestros hijos. Igual a partir de ahora tienen que cambiar algunas cosas. Otro aspecto muy importante que comentan es que sería bueno que los niños volvieran al colegio, ya sea en mayo o junio, pero no por estudiar, sino por ver a los compañeros, profesores, por ver que todo sigue ahí y que volverán, algo que para ellos es importantísimo. Una vez más, la parte emocional de nuestros hijos.

¡A jugar! Tenemos que recuperar al niño que llevamos dentro y compartirlo con nuestros hijos. Una cosa que nos ha demostrado este tiempo de encerrona en casa es que vivimos a toda velocidad y dejamos muchas cosas importantes de lado. Una vez más, si nos organizamos, tendremos tiempo para dedicárselo con calma a nuestros hijos. El juego ayuda a aprender (normas, nuevos conocimientos), divertirse, fortalecer vínculos (entre hermanos y con los padres), desarrollar la fantasía, colaborar (organizar el juego, recoger, ordenar) …y esto les lleva a un mejor conocimiento de ellos mismos, reconocer sus límites y mejorar su frustración. Pero ojo, es igual de importante el juego libre, ya que estimula su creatividad (tienen lo que tienen), experimentando por sí solos.

También es importante tener en cuenta que esta situación de confinamiento es antinatural y antisocial. Nuestro cerebro necesita de las relaciones sociales para hacer nuevas conexiones y enriquecerse. Pero hoy en día, la tecnología nos permite tener un contacto social alternativo con nuestros familiares y amigos (las redes sociales, el teléfono, los videojuegos…). Es bueno que sigamos en contacto con la gente. Lo mejor son las videollamadas porque podemos percibir más cosas de la gente con la que nos relacionamos, y sino la llamada tradicional. Los mensajes están bien para saludarnos, pero no son suficiente.

¡Ojo! Es imprescindible tener un tiempo de desconexión de la familia, pero para todos los miembros ya que nos estamos sobre exponiendo a los mismos estímulos sin descanso. Esto hay que hacerlo siempre, pero ahora que estamos encerrados en el mismo lugar parece imposible y no es así. Cada uno tiene que buscar algo que le guste y disfrutar de un ratito de tranquilidad, ya sea leyendo un libro, escuchando música, dándose un baño, dibujando…

Esta reflexión es para los padres, por todas esas informaciones falsas que nos llegan y nos alarman de posibles traumas para nuestros hijos. Espero haber conseguido con esas líneas, tranquilizar, quitar responsabilidades que no son nuestras y sin embargo remarcar las que sí nos corresponden, como es el bienestar familiar. Para ello no hay una receta mágica, y estoy convencida que todos los padres lo estamos haciendo lo mejor posible y debemos fiarnos de nuestra experiencia como padres porque nosotros somos los que mejor conocemos a nuestros hijos.


2 thoughts on “Los niños se adaptan a todo”

  1. Mariana, me ha gustado mucho. Agradezco las líneas que nos has mostrado. Lo más importante es el bienestar de la familia. Ánimo con esta situación!

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