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Regala/te sonrisas

Hoy, primer viernes del mes de octubre, se celebra el Día Mundial de la Sonrisa, una jornada especial y única para regalar sonrisas a aquellos que más lo necesitan. Las redes sociales se contagian del espíritu de la sonrisa (con el hashtag #DiaMundialdelaSonrisa) y se inundan de vídeos, fotos y mensajes invitando precisamente a mostrar nuestra mejor sonrisa. Pero ¿sabes por qué se celebra este día? Este día fue impulsado por Harvey Ball, el conocido creador del famoso icono amarillo el ‘smiley face’ (cara sonriente). Ball pensó que sería una buena idea dedicar un día al año a la cordialidad, la bondad y la simpatía a través de la sonrisa.

Smiley face

 

Tenemos una capacidad innata e instintiva para reír. Cuando reímos generamos química del bienestar, es decir neurotransmisores y hormonas como la dopamina o las endorfinas, se excita el cuerpo y se relajan los músculos. En 2 palabras: ¡Disfrutamos riendo! Además, la risa fomenta la colaboración y la cohesión social, porque une a las personas, las entretiene y les incita a colaborar. La risa también potencia la creatividad, porque ayuda al cerebro a relajarse y abrirse a nuevas perspectivas. Sin embargo, con el paso de los años podemos perder la capacidad de reír. De hecho, los niños ríen de media hasta 400 veces al día, mientras que los adultos apenas lo hacen 10 o 15. ¡Reír es uno de los recursos más importantes que tenemos!

Elsa Punset, en su libro “Una mochila para el Universo” dice cosas curiosas acerca de la sonrisa:

“Hay un gesto que resulta tremendamente atractivo para conectar con los demás: los científicos lo llaman sonrisa “espontanea, cálida o verdadera” o sonrisa de Duchenne“. Hay estudios que han comprobado que las personas que sonríen así tienen generalmente vidas afectivas y profesionales más felices. ¿Qué distingue una sonrisa cálida o verdadera de una sonrisa más forzada o mecánica? La sonrisa de Duchenne involucra los músculos de los ojos. Las personas que sonríen así lo hacen con toda la cara y resultan tremendamente atractivas.

En 1960, los psicólogos Dacher Keltner y Lee Anne Harker, de la Universidad de California, estudiaron 141 fotografías de alumnos de fin de curso de una escuela, Los psicólogos analizaron que en torno a la mitad de los alumnos sonreían con una sonrisa de Duchenne (la otra mitad lo hacía mecánicamente). Se pusieron en contacto con los alumnos cuando éstos cumplieron 27, 43 y 52 años, y les preguntaron acerca de su matrimonio y su satisfacción con la vida. El estudio mostró que las mujeres con sonrisa de Duchenne tenían más posibilidades de seguir casadas y de experimentar un mayor bienestar personal, y estos resultados fueron consistentes durante un seguimiento de 30 años. Comprobaron si estos resultados tenían que ver con la apariencia física de las mujeres, pero encontraron que la satisfacción marital o vital no tenía que ver con el atractivo físico. El hábito de sonreír genuinamente podría contribuir a una mayor felicidad y a un mejor ajuste vital.

Tendemos a confiar automáticamente en las personas que sonríen con la sonrisa de Duchenne, porque la sensación que transmiten es de ser auténticos y tener emociones transparentes. Es difícil fingir una sonrisa verdadera, pero un truco si estás nervioso y necesitas ayuda es pensar en algo que te mueve de verdad y sonreír pensando en eso. Resulta mucho más atractivo para tu interlocutor. Lo bueno es llegar a sentir esa calidez, esa alegría de vivir y sale por los ojos de forma natural, habitual… Estos son los pequeños trucos que nos ayudan a recordar la importancia de lograr sentirnos bien por dentro, para poder mostrarlo y compartirlo con los demás.”

Contrariamente a lo que solemos creer, no necesitamos una buena razón para reír: aunque aprendas a reír de forma mecánica, pronto te contagiarás de sus beneficios. Tanto si tienes que forzar un poco la risa como si logras reírte a carcajadas varias veces al día, ¡no renuncies a la risa!

 

Los anuncios de clínicas dentales nos recuerdan constantemente que debemos tener una sonrisa bonita. Pero los beneficios de la sonrisa van mucho más allá que lo que hace referencia al aspecto físico.

Si bien tener sentido del humor nos ayuda a conectar con los demás, tener una mayor conexión con otros individuos, afrontar el estrés e incluso mejora la memoria; la sonrisa, como una parte visible de nuestro rostro y a la vez agradable, también aporta una serie de beneficios psicológicos, sociales y para nuestra salud. ¿Alguna vez te has planteado qué beneficios aporta la sonrisa? 

Nos ayuda a conectar con los demás, afrontar el estrés e incluso mejora la memoria
¿Alguna vez te has planteado qué beneficios aporta la sonrisa?

Pero, sobre todo, ES GRATIS. En un mundo en el que casi todo cuesta dinero, la sonrisa es gratis. Así que puedes sonreír todo lo que quieras y beneficiarte de los puntos anteriores sin que suponga un gasto para tu economía. No hay excusa para no sonreír.

 

El poder mágico de la sonrisa

Desde pequeños se nos enseña que la madurez tiene que ver con la seriedad y la responsabilidad. Así, cuando crecemos, creemos que somos maduros porque nos ponemos serios, somos realistas y nos olvidamos de soñar. Y poco a poco, acabamos aprendiendo a reprimir cualquier atisbo de sonrisa.

Exceptuando nuestro entorno, son pocas veces las que le sonreímos a un desconocido. Casi todos hemos olvidado que las sonrisas son como un “virus bueno” que se contagia y alivia tensiones, que nos hacen bien.

Cuando le sonreímos a otro, le estamos diciendo muchas cosas, entre ellas que nos gusta que comparta el espacio con nosotros. La otra persona, por su parte, lo decodifica y también sonríe. Es justo en ese momento cuando los pensamientos negativos quedan a un lado.

“Cada vez que le sonríes a alguien, es un acto de amor, un regalo para esa persona; algo hermoso” -Madre Teresa-

Además, vivimos tiempos de pesimismo, malas noticias, fatalidades, desconfianza en todo lo que nos rodea, etc. Es como si nos encontráramos en un oscuro pozo del que no encontramos una manera clara de salir. Podemos elegir seguir en nuestro “pozo” particular o salir de él. Una bonita forma de empezar es SONRIENDO. Por simple que parezca, sonreír produce un efecto multiplicativo muy positivo a los que nos rodean, incluso cuando las ganas de sonreír están bajo mínimos. Imaginemos por ejemplo la situación cuando vemos a un niño pequeño haciendo una travesura. ¡Qué fácil resulta que salga esa sonrisa!

A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría-Thich Nhat Hanh-

 

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