La ilusión implica alegría o felicidad que se experimenta con la posesión, contemplación o esperanza de algo
Blog, Psicología Adolescentes

La importancia de aprender a cultivar la ILUSIÓN

¿QUÉ ES LA ILUSIÓN?

La ilusión está vinculada a los sentidos y es esa capacidad que poseemos las personas para reunir todas nuestras fuerzas y concentrarlas a favor de la conquista de un objetivo.

La palabra ilusión viene del latín illusio, -ionis, que significa “engaño”, del verbo illúdere que quiere decir “burlarse de” y “jugar contra”. De ahí que en español tenga que ver con engaño, idea irreal o distorsión de la percepción de los sentidos, que se hace patente en expresiones como “ilusión óptica”, “ser iluso” o “hacerse ilusiones”, entre otras. Porque así es la ilusión, es ese don que tenemos los seres humanos para creer en aquellas cosas que no vemos, pero que nos ayudan a vivir.

Sin embargo, también tiene un segundo significado, el más popular y arraigado en la actualidad, y que se refiere a algo positivo y optimista o a expectativas favorables depositadas en personas o cosas. Así, algunos diccionarios también la definen como la ilusión que implica alegría o felicidad que se experimenta con la posesión, contemplación o esperanza de algo (María Moliner) o esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo o viva complacencia en una persona, cosa, tarea, etc. (Real Academia Española).

La ilusión está conectada a emociones positivas. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, nos sentimos plenos y motivados, cargados de energía, nuestra mirada cambia, nuestro estado emocional también. Eduardo Punset argumenta que “en el hipotálamo del cerebro está lo que los científicos llaman circuito de la búsqueda. Este circuito, que alerta los resortes de placer y de felicidad, sólo se enciende durante la búsqueda y no durante el propio acto. Pero la búsqueda de ilusiones es una responsabilidad propia. Nunca va a aparecer un mago en la puerta de tu casa al más puro estilo del hada madrina de Cenicienta. En la vida, tú eres el mago de tus ilusiones al poner la semilla a través de la actitud.

Desde pequeños recurrimos a las ilusiones para construir nuestro proyecto de vida, para diseñar nuestros sueños y fijar nuestras metas. Vivimos con ella porque es la fuerza que nos empuja a alcanzar nuestros objetivos. La ilusión es nuestra compañera de viaje. Con ella pensamos dónde nos gustaría ir, qué nos gustaría ser o a quien nos gustaría tener a nuestro lado. La ilusión nos ayuda a hacer realidad nuestros sueños.

La ilusión sirve para no rendirnos, para llenarnos de aliento y empujarnos a conseguir nuestros objetivos a largo plazo. Con el paso de los años parece como si el depósito de nuestras ilusiones se fuera agotando. Esta sensación está asociada a la experiencia. Las cosas no nos hacen la misma ilusión cuando las hacemos por primera vez, que cuando la repetimos muchas veces. Por eso las ilusiones hay que renovarlas.

El problema de las ilusiones llega cuando no sabemos conformarnos, es decir, cuando construimos nuestro objetivo sobre expectativas de las que dependen directamente nuestra felicidad o nuestra autoestima y que, si no las conseguimos, nos hacen sentir mal. Por eso, debemos motivarnos, ilusionarnos sin despegar mucho los pies del suelo.

¿SE PUEDE VIVIR SIN ILUSIÓN?

La ilusión: ¿se hace o se nace con ella?

Sobre la ilusión no se imparte formación en ningún área escolar ni familiar ni laboral ni de salud. Solo se cuenta con ese legado popular que mantiene viva la llama de la ilusión y cada persona recoge un sentido o significado de la misma. Sí nacemos con características personales afines a ilusionarnos, como el entusiasmo, el ánimo, la facilidad para soñar, diseñar proyectos, sensibilidad para percibir, la razón y el análisis, etc. Y también, a medida que crecemos, la aprendemos o nos la contagian.

La ilusión forma parte de la vida, del comportamiento. Y el comportamiento incluye conductas, pensamientos, sentimientos y actitudes. Y si la ilusión es una actitud ante la vida, la psicología, como ciencia del comportamiento humano, ha mostrado que se puede aprender, cambiar y cultivar. Los conceptos, valores y fortalezas del ser humano se pueden cultivar y potenciar. Y, por ello, puede ser una herramienta útil para vivir mejor e, incluso, como palanca para promover cambios positivos en la persona.

La ilusión en la vida, ¿imprescindible?

La gran mayoría de las personas da a la ilusión un sentido positivo, aunque cada uno tiene su propia definición y vivencia. Son sensaciones positivas sobre sí mismo, sus ganas de vivir y su potencial en crear su futuro. ¿Quiere decir esto que las personas que no tienen ilusión, no tienen este tipo de vivencias y sensaciones positivas sobre sí mismas en su presente y hacia su futuro? La respuesta es complicada. Pero en realidad la ilusión y la esperanza ayudan a vivir mejor. No es igual la vida con ilusión que sin ella: en ocasiones sirve para que la vida sea más agradable y atractiva y, en otras, para que no sea tan fea, ayuda a vivir menos mal.

EN BUSCA DE LA ILUSIÓN PERDIDA

Comenzamos nuestros primeros años de la vida creyendo en hechos y personajes fantásticos, en la magia, en fábulas e historias que nos han ido contando y despertaban en nosotros ese sentimiento tan natural en la infancia al que llamamos Ilusión. A lo largo de los años nuestro raciocinio, nuestras vivencias y nuestro día a día, hace que vayamos olvidando lo que experimentábamos cuando éramos niños. Perdemos la capacidad de creer. No me refiero a creer en cosas absurdas sino más bien a la capacidad de creer en proyectos o deseos que tenemos latentes desde la infancia. Los vamos dejando olvidados y lo enterramos, justificándonos a nosotros mismos que eran más bien fantasías inalcanzables. ¿Qué querías ser de pequeño cuando fueras mayor? ¿Realmente tiene algo que ver con lo que haces ahora? y ¿qué te llamaba la atención y por qué querías ser/hacer eso?

Sin embargo, por circunstancias de la vida, la ilusión se puede perder…
Por ejemplo, debido a un cúmulo de varias decepciones. Cuando no se logra lo esperado, a veces, uno se desilusiona, pero como se contaba con esta posibilidad, se remonta. Pero cuando este hecho se repite una y otra vez, es posible que se pierda la ilusión.
También se puede perder cuando la tristeza invade de tal forma que no deja hueco a otras emociones ni pensamientos. O cuando se sufre algún trastorno afectivo como la depresión o la distimia. De la misma manera, cuando una persona deja de pensar en ella misma y en lo que le gustaría llegar a ser o hacer, en definitiva, cuando se cierra o se ponen límites a la propia trayectoria hacia el futuro.

Cuando uno está ilusionado todo fluye, pero desde la sensación de vacío o falta de ilusión es difícil. Pero se puede recuperar, aunque el camino para hacerlo no es fácil y requiere un trabajo personal intenso. Recuperar la ilusión será un camino de esfuerzo en el que hay que caminar poco a poco, viajando a nuestro interior, para buscar y recordar cómo era la ilusión y encontrar como éramos nosotros con ella. Recordaremos, y con esos recuerdos hay que imaginarnos hacia delante. Será necesario persistir y no abandonar y, sobre todo, pasar a la acción.

¿CÓMO BUSCAR NUEVAS ILUSIONES EN TU VIDA? Claves para potenciar la ilusión

1. Dedica un tiempo a pensar. Las grandes preguntas de la vida, requieren de grandes respuestas que no se pueden improvisar. Merecen un tiempo de reflexión contigo mismo, de silencio y de paz. Recuerda que el que algo quiere, algo le cuesta.

2. Explora por nuevos caminos. No te bloquees ante la idea de no saber si algo te va a llenar o no de verdad. Piensa que lo importante es probar y si algo luego te gusta, entonces, adelante. Sigue por ese camino. Pero si no te gusta, siempre puedes cambiar de opinión. Así que potencia la imaginación. La ilusión habita en la imaginación, que es donde cada uno crea su historia.

3. Ten paciencia y date tiempo a ti mismo para encontrar las respuestas que buscas. Recuerda que esas respuestas están en ti y no en una tercera persona.

4. Disfruta del momento presente porque las ilusiones se mueren por completo cuando dejamos de conectar con el aquí y con el ahora.

5. Las cosas más pequeñas son las que de verdad pueden ilusionarte. Abre los ojos y mira toda la belleza que te rodea y que hay a tu alrededor.

6. Concédete el derecho de ser feliz porque te mereces lo mejor de lo mejor. Eres una persona maravillosa, no lo dudes nunca. Confía en lograr lo imaginado, en potenciar las capacidades y fortalezas que posees, ayuda a tejer la historia imaginada y a vencer los obstáculos.

7. Sal de tu área de confort y deja atrás el terreno conocido para poder explorar nuevas ilusiones, nuevos intereses, otras aficiones y más deseos.

8. Pasa a la acción. Para hacer realidad la historia que cada persona se confecciona de su vida, hay que pasar a la acción y ser perseverantes.

Este post surge de un articulo inspirador publicado en la web Eroski Consumer en el apartado de salud-psicología en agosto de 2014. La psicóloga, Lecina Fernández, es experta en el tema de la ILUSIÓN.  

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